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“Mamá y Papá” ahora son “Mamá o Papá”: Separación

Existe mucha información en Internet y en la bibliografía acerca de cómo manejar la situación de divorcio cuando tenemos nenes en común a quienes vamos a cambiarles la vida (¡Aclaración!:  Si las cosas se hacen bien, siempre será un cambio para mejor, que no hay nada peor para un peque que convivir con sus dos padres cuando estos ya no funcionan como pareja o cuando el único  motivo de la unión, y por tanto toda la responsabilidad, es el niño).

En esta página (Divorcio con hijos) podemos encontrar buena información acerca de cómo comunicarles el divorcio según su edad  y en esta otra (cuentos) podemos encontrar algunos cuentos que nos pueden ayudar a hacerlo.

Comunicar el divorcio a los niños es difícil, pero el aprender a mantener una relación sana con el niño (porque la relación con nuestro hijo también cambia) y con su otro progenitor después de la separación, lo es muchísimo más. El objetivo de mi entrada no es más que la de escribir acerca de algunas recomendaciones sobre aspectos que observo que muchas veces aparecen en la situación de divorcio, y que suelen afectar mucho a los hijos.  Aunque a veces puedan parecer simples o de sentido común, no son fáciles de cambiar y la mayoría de las veces uno no es consciente de ellos cuando está inmerso en una situación tan complicada como es la de una separación. Muchas veces nos equivocamos cuando lo que realmente buscamos es lo mejor para nuestros niños.

Hay un par de cosas que tenemos que tener presente siempre:

  • Los niños se desviven por hacer felices a sus padres (a los dos) y necesitan tener una buena imagen de ellos.

  • Los niños necesitan sentirse seguros, y que su cuidado esté siempre garantizado

Por tanto, todo aquello que amenace estas dos premisas será muy difícil de llevar para el niño.

Algunas de las recomendaciones que propongo para mantener las dos premisas anteriores son:

  • EVITEMOS criticar al otro progenitor delante del niño (¡ni si quiera cuando pensamos que no nos oye!), y si podemos hablar bien de él mejor que mejor. Por muy desastre que sea la otra persona seguro que podemos encontrar cosas buenas que alabar. Si hay algo que no nos gusta de lo que el otro progenitor hace, tratemos de hablarlo con él en privado, pero nunca le llevemos la contraria delante del niño.
  • EVITEMOS la sobreprotección. Es cierto que deberemos ser más compresivos con algunas cosas y apoyar al niño, sobretodo durante el primer año de adaptación al cambio, pero es necesario seguir manteniendo los límites y las normas que tenía previamente. Los límites dan seguridad. No ayudamos dejándole de pronto hacer lo que quiera.
  • RUTINAS. Todos los niños, y más cuanto más pequeños son, necesitan tener rutinas claras y una vida organizada. Es cierto que en esta situación es más difícil de cumplir, pero siempre hay que intentar buscar la forma de conseguirlo en la medida de lo posible. Es importante que los niños sepan que ocurrirá, con quien estarán y que los cambios sean los menos posibles (siendo flexibles en ocasiones especiales). Cuando los cambios sean inevitables será importante informarles de ello lo antes posible.
  • “TE ECHO TANTO DE MENOS…”. Otra cuestión, que suele surgir de manera natural y que en principio no parece dañina, es la de hacer mucho hincapié en la tristeza que nos da despedirnos cuando se va con el otro progenitor y lo felices que estamos cuando estamos con él. Debemos tener cuidado con la efusividad de estas expresiones, porque como ya hemos dicho, los niños quieren que seamos felices. Si nos ponemos tristes cuando se va, se sentirá dividido y quizás culpable, sin poder disfrutar plenamente de cada progenitor el tiempo que le corresponde al saber que el otro sufre si no está con él. Él tiene que saber que le queremos muchísimo pero que también estamos contentos de que pueda disfrutar del otro progenitor, sin hacer dramas de las despedidas.
  • Por supuesto no debemos utilizar al niño como MENSAJERO O ESPÍA de su padre/madre.
  • En la medida de lo posible se aconseja, sobre todo en los niños pequeños, que durante la transición de hogar ambos padres dediquen un ESPACIO COMÚN (aunque sea corto) para intercambiar información del niño y transmitir la sensación de complicidad e interés por su futuro.
  • Es importante mantener al niño AL MARGEN DE PROBLEMAS de custodia, de la relación y económicos.
  • Estamos hablando de una situación muy dura para los padres por lo que no debemos dejar de lado el AUTOCUIDADO personal.
  • Y siempre RECORDAR: Que no es una competición, que los dos le queréis más que a nada y queréis lo mejor para él.
  • Si la otra persona no colabora y no cumple con pautas de crianza que consideramos necesarias… recordar siempre el primer punto y manteneros firme con vuestra labor, haciendo bien vuestra parte para que el niño pueda mantener ese pilar de seguridad.

Por último, decir que es muy importante reflexionar y autoobservar lo que hacemos y decimos porque muchas veces caemos en todas estas trampas sin ni si quiera ser conscientes de ello.

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