Archivos Mensuales: diciembre 2017

ALGUNOS SECRETOS PARA TENER UN BUEN AÑO

365 oportunidades

Viñeta de Liniers

Ponerse ropa interior roja en noche vieja, brindar con oro, escribir tres deseos en un papel… mucha gente realiza esas pequeñas acciones de cara a tener un buen año. Deseamos feliz año como si la felicidad viniera de fuera. Sin embargo, la felicidad no es algo que venga o no venga. La felicidad se construye. No nos podemos quedar pasivos esperando a que venga. Por eso personas con unas buenas condiciones de vida y lo que se suele llamar suerte pueden sentirse desgraciadas, y otras personas con poco o pasando situaciones desfavorables pueden sentirse felices. Nuestras acciones y formas de enfocar las cosas, serán las que nos llevarán o no a experimentar este estado tan preciado.

Desde mi punto de vista la felicidad no es un estado completo de placer (pensando así mucha gente puede afirmar que no existe o puede pasarse la vida buscándola en lugar de sintiéndola). La felicidad para mí es un modo de encarar la vida en el que podemos experimentar diferentes emociones que van y vienen como es el miedo, la tristeza, la alegría… que son necesarias para vivir y que no son incompatibles con la felicidad. La felicidad sería el cielo, las emociones las nubes. La felicidad es un estilo de vida. ¿No es más fácil considerarse feliz desde este enfoque? Me considero una persona feliz, en las buenas y en las malas, por que sé valorar lo que tengo y sacarle partido a la vida sin necesidad de grandes cosas, aunque a veces sufra y me angustie. La definición de felicidad que tengamos en mente es importante para poder experimentarla y reconocerla.

Laura y Dino 126 alberto montt

Viñeta de Albert Montt

Os propongo hoy 4 hábitos claves que podemos hacer en lugar (o además) de comernos las 12 uvas y otros rituales de Nochevieja, y que apuesto a que tendrán mejor resultado:

  • Haz cada día algo que te haga sentir bien:

Hablo de esos pequeños detalles que nos hacen sentir bien y que dejamos de hacer o hacemos de manera automática sin tener conciencia de ello. Seguro que si te paras a pensar se te ocurre una buena lista. De hecho, sería una buena idea que hicieras esa lista, tanto para tenerlas más presente y ponerlas en práctica cuando no las hagas, como para saber reconocerlas y valorarlas cuando las hagas. Como por ejemplo una ducha calentita, disfrutar de una comida, pararnos un segundo más en ese beso automático de buenas noches, disfrutar  un olor, echarnos crema tras la ducha, pintarnos los labios, ponernos ropa que nos guste (incluso aunque no te veas bien, eso ya vendrá), leer un ratito, dibujar, hacer algo que te relaje, poner tu canción favorita… seguro que todos los días podemos sacar unos minutos para ello. Sino se te ocurre nada fíjate en tus 5 sentidos y sácales partido.

Mira, huele, saborea, siente y escucha.

Recuerda que el truco no sólo está en hacerlo sino en hacerlo con consciencia y saboreándolo.

mindfulrelajarse

  • Haz cada día algo con sentido en cuanto a tus metas y valores:

Pregúntate si lo que haces te aleja o te acerca a tus pequeñas o grandes metas o a tus valores. Busca esas pequeñas cosas que te hacen vivir de manera coherente a ellos. Hazte donante de médula, de sangre, colabora a una buena causa, recicla, haz un curso, sigue la dieta, juega más con tu hijo, habla más con tu pareja, enfrenta pequeños miedos, levántate antes, resuelve una tarea pendiente… Y recuerda que cada paso es una meta en sí misma. Felicítate por ello.

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  • Haz ejercicio:

Está demostrado que el ejercicio físico es beneficioso tanto para nuestra salud física como mental. Trata de practicarlo, aunque sea empezando por caminar unos minutos al día. Busca algo que te guste o que no te resulte muy difícil y sé constante. Créeme, sé constante y lo notarás.

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  • Practica el agradecimiento:

Trata de capturar momentos a lo largo del día por los que sentirte agradecido (una sonrisa, un gesto amable, una hora más de sueño, un semáforo en verde, compartir tiempo con tu hijo o incluso de disfrutar de agua corriente…). Puedes empezar por hacer un repaso al final del día buscando 3 ó 4 cosas que agradecer. Hasta en el día más malo puedes encontrar algo. Si lo entrenas, poco a poco te saldrá de manera automática y se podrá convertir en una actitud. Agradecer y valorar lo que tenemos probablemente tenga una relación muy estrecha con la felicidad.

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¿Y os preguntaréis que qué tiene que ver con los niños y mi blog? Pues mucho. Porque el bienestar de los cuidadores es fundamental para el bienestar de los niños y porque somos un ejemplo para ellos ;). La máxima del cuidador es: “Cuídate para cuidar”.

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¡No leas este artículo!

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– No cierres la puerta
Nos mira. Pone la mano en la puerta.
– No cierres la puerta que te puedes pillar.
Nos mira. Parece desafiarnos. Sentimos que nos entiende.
– No cierres la puerta que me enfado.
Cierra la puerta y sentimos que nos mira con triunfo.
“No tiene ni dos años y nos toma el pelo” – pensamos – .
Nos enfadamos.
(…)
Quizás sea una escena cotidiana que la mayoría de nosotros podemos tener en nuestra cabeza si tenemos o hemos tenido niños pequeños (de hecho esa escena de ayer me inspiró a escribir este artículo).
Hoy quiero haceros reflexionar sobre la curiosidad y los niños.
La curiosidad es la emoción con diferencia más predominante en los niños pequeños, muy especialmente de 0 a 3 años. Si hay una emoción que llame especialmente la atención en un niño sano con sus necesidades básicas cubiertas es la curiosidad .
Todas las emociones tienen funciones y están encaminadas a movilizar a las personas hacia determinadas conductas. Como función podemos decir, que la curiosidad es una emoción que predispone al conocimiento. Es el pilar básico del aprendizaje y ayuda a crecer. La curiosidad promueve la conducta de exploración. En los primeros años de vida todo es nuevo y nuestro cerebro está deseoso de absorber información, por tanto la exploración del entorno se convierte en prioritario.
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La curiosidad en el niño llega a límites que el adulto en muchas ocasiones no puede ni a llegar a comprender. Como en el ejemplo que puse al inicio, muchas veces tratamos de valorar el comportamiento del niño desde la mirada de adulto y es entonces cuando solemos pensar que los niños nos retan, que les da igual lo que les digamos… Le acabamos de decir que no toque algo y sigue haciéndolo y… ¡Además nos mira mientras lo hace! ¡Encima se regodea! Lo entiende perfectamente y nos desobedece.
Esa mirada… no ayuda.  Solo nos enfada más y nos dificulta dar una respuesta adecuada. Una respuesta desde la reflexión y no desde una reacción de nuestro descontrol emocional.
No nos retan. Al menos no guiados desde las malas intenciones que otorgamos.
Es por curiosidad. Curiosidad por ver qué pasa si lo hago (tiene que ser algo impresionante para que mis padres se pongan así), por ver cómo reacciona mamá/papá y porqué lo hace así, por ver donde están los límites, porque les extraña esa actitud de papá/mamá y quieren ver un poco más, para ver si es para tanto, para ver si sé hacerlo o porque simplemente el instinto me mueve a curiosear y puede más que yo (la parte más racional de su cerebro está en proceso de maduración, las emociones mandan). Es posible que hasta le parezca divertido ver cómo nos ponemos porque toque un objeto del cual no comprende el valor o el peligro que le otorga un adulto y por ello nos mire con picardía.
Y aunque entienda que no nos gusta que lo haga, muchas veces volverá a hacerlo, sí. Porque su curiosidad estará por encima de todo y será lo que le mueva (su misión principal en esa edad es aprender). La curiosidad suele estar también por encima del miedo (por ello los niños pequeños pueden correr peligros y necesitan nuestra protección) así que los castigos y reprimendas no suelen servir mucho y puede que vuelva a tocar el objeto si no lo hemos cambiado de lugar o hemos tomado medidas que impidan directamente la acción sin que la dejemos a su buena elección.
Creo que verlo desde este enfoque, nos permitirá desarrollar mucho más nuestra paciencia y comprensión y con ello tomar decisiones más acertadas.

Por todo ello, será muy importante en estos primeros años el control del entorno. Que el niño pueda vivir y explorar libremente en un entorno seguro  donde no tengamos que estar luchando constantemente con su curiosidad, ya que nos desgasta a nosotros y daña nuestra relación con ellos (y también puede inhibir esta emoción tan importante si el conflicto es constante). El enfado requiere mucha energía. Convivir y cuidar de un niño pequeño requiere mucha energía. No la malgastemos donde no merece la pena.

Ante situaciones peligrosas para él, para los demás o para los objetos nuestra postura debe ser firme y calmada, retirándolo de la situación “no voy a dejar que te hagas daño” y distrayéndole hacia otros estímulos (lo bueno de que sean tan curiosos es que muchas veces es fácil distraerlos y que decidan curiosear en otra parte).
Volviendo a la viñeta del inicio, para otra vez, en lugar de repetirle veinte veces que no cierre la puerta e ir aumentando nuestro grado de enfado, algunas de las cosas que podemos intentar son:
– Interpretar adecuadamente su comportamiento sin sentirme desafiado (acordaros de la curiosidad). Sólo esto hará que sea más fácil aplicar cualquier otra medida.
– Desviar su curiosidad entusiasmadamente hacia otra parte: “vamos a jugar…”, “mira, ven y ayúdame a…” (personalmente a mí lo de “ayúdame a” me sirve muchísimo, los primeros años tienen unas ganas tremendas de colaborar).
– Darle las instrucciones en positivo: facilitan la colaboración ya que por un lado son menos aversivas y disminuyen la resistencia y la curiosidad del ver que pasa , y por otro, son menos complejas a nivel de operaciones mentales. No existe en nuestra imaginación la instrucción en negativo, para imaginarme “no cierres la puerta” primero tengo que imaginarme cerrando la puerta y luego asumir el no. “Ven con mama y deja la puerta abierta” , evoca en nuestra imaginación la imagen a cumplir de forma directa, me quita tentaciones.
– Enseñarle cómo cerrar la puerta sin hacerse daño o ayudarle a hacerlo.
– Si es importante que no la cierre, y las otras opciones fallan, retirarlo físicamente de la puerta antes de darle tiempo a desobedecer, cerrarla nosotros o poner medidas físicas que impidan el cierre (que sabemos que va a ocurrir).
¿Entraste a leer el artículo a pesar de su título (incluso debido a su título)? ¿Nunca te has sentido tentado a hacer algo que sabes que no debes solo por curiosidad? Multiplícalo por mil y será la que sientan en ellos.
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