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ALGUNOS SECRETOS PARA TENER UN BUEN AÑO

365 oportunidades

Viñeta de Liniers

Ponerse ropa interior roja en noche vieja, brindar con oro, escribir tres deseos en un papel… mucha gente realiza esas pequeñas acciones de cara a tener un buen año. Deseamos feliz año como si la felicidad viniera de fuera. Sin embargo, la felicidad no es algo que venga o no venga. La felicidad se construye. No nos podemos quedar pasivos esperando a que venga. Por eso personas con unas buenas condiciones de vida y lo que se suele llamar suerte pueden sentirse desgraciadas, y otras personas con poco o pasando situaciones desfavorables pueden sentirse felices. Nuestras acciones y formas de enfocar las cosas, serán las que nos llevarán o no a experimentar este estado tan preciado.

Desde mi punto de vista la felicidad no es un estado completo de placer (pensando así mucha gente puede afirmar que no existe o puede pasarse la vida buscándola en lugar de sintiéndola). La felicidad para mí es un modo de encarar la vida en el que podemos experimentar diferentes emociones que van y vienen como es el miedo, la tristeza, la alegría… que son necesarias para vivir y que no son incompatibles con la felicidad. La felicidad sería el cielo, las emociones las nubes. La felicidad es un estilo de vida. ¿No es más fácil considerarse feliz desde este enfoque? Me considero una persona feliz, en las buenas y en las malas, por que sé valorar lo que tengo y sacarle partido a la vida sin necesidad de grandes cosas, aunque a veces sufra y me angustie. La definición de felicidad que tengamos en mente es importante para poder experimentarla y reconocerla.

Laura y Dino 126 alberto montt

Viñeta de Albert Montt

Os propongo hoy 4 hábitos claves que podemos hacer en lugar (o además) de comernos las 12 uvas y otros rituales de Nochevieja, y que apuesto a que tendrán mejor resultado:

  • Haz cada día algo que te haga sentir bien:

Hablo de esos pequeños detalles que nos hacen sentir bien y que dejamos de hacer o hacemos de manera automática sin tener conciencia de ello. Seguro que si te paras a pensar se te ocurre una buena lista. De hecho, sería una buena idea que hicieras esa lista, tanto para tenerlas más presente y ponerlas en práctica cuando no las hagas, como para saber reconocerlas y valorarlas cuando las hagas. Como por ejemplo una ducha calentita, disfrutar de una comida, pararnos un segundo más en ese beso automático de buenas noches, disfrutar  un olor, echarnos crema tras la ducha, pintarnos los labios, ponernos ropa que nos guste (incluso aunque no te veas bien, eso ya vendrá), leer un ratito, dibujar, hacer algo que te relaje, poner tu canción favorita… seguro que todos los días podemos sacar unos minutos para ello. Sino se te ocurre nada fíjate en tus 5 sentidos y sácales partido.

Mira, huele, saborea, siente y escucha.

Recuerda que el truco no sólo está en hacerlo sino en hacerlo con consciencia y saboreándolo.

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  • Haz cada día algo con sentido en cuanto a tus metas y valores:

Pregúntate si lo que haces te aleja o te acerca a tus pequeñas o grandes metas o a tus valores. Busca esas pequeñas cosas que te hacen vivir de manera coherente a ellos. Hazte donante de médula, de sangre, colabora a una buena causa, recicla, haz un curso, sigue la dieta, juega más con tu hijo, habla más con tu pareja, enfrenta pequeños miedos, levántate antes, resuelve una tarea pendiente… Y recuerda que cada paso es una meta en sí misma. Felicítate por ello.

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  • Haz ejercicio:

Está demostrado que el ejercicio físico es beneficioso tanto para nuestra salud física como mental. Trata de practicarlo, aunque sea empezando por caminar unos minutos al día. Busca algo que te guste o que no te resulte muy difícil y sé constante. Créeme, sé constante y lo notarás.

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  • Practica el agradecimiento:

Trata de capturar momentos a lo largo del día por los que sentirte agradecido (una sonrisa, un gesto amable, una hora más de sueño, un semáforo en verde, compartir tiempo con tu hijo o incluso de disfrutar de agua corriente…). Puedes empezar por hacer un repaso al final del día buscando 3 ó 4 cosas que agradecer. Hasta en el día más malo puedes encontrar algo. Si lo entrenas, poco a poco te saldrá de manera automática y se podrá convertir en una actitud. Agradecer y valorar lo que tenemos probablemente tenga una relación muy estrecha con la felicidad.

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¿Y os preguntaréis que qué tiene que ver con los niños y mi blog? Pues mucho. Porque el bienestar de los cuidadores es fundamental para el bienestar de los niños y porque somos un ejemplo para ellos ;). La máxima del cuidador es: “Cuídate para cuidar”.

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Depresión infantil: detección y prevención

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Los niños suelen tener un buen estado de ánimo. Cuando presentan malestar suele ser muy fluctuante y muy marcado por el entorno y experiencia inmediata (un niño puede mostrarse enfadado o triste y al minuto contento y feliz porque ha empezado a jugar), a veces es tan marcado que puede sorprender a muchos adultos. Los niños viven muy centrados en el presente y es una de las cosas que les hace tan especiales. Sin embargo, debemos tener en cuenta, que los niños también sufren trastornos del estado de ánimo y que debemos estar alerta ante cualquier signo de malestar que se mantenga de manera constante durante varios días. Además, en el caso de la depresión infantil, los síntomas pueden ser algo diferentes a lo que encontamos en los adultos o a la típica idea de depresión que tenemos en la cabeza, y por ello es importante conocerlos. La sintomatología también puede variar según el nivel del desarrollo del niño. Por ejemplo, en niños más pequeños suelen aparecer con más frecuencia quejas físicas, agitación, ansiedad y temores, mientras que los más mayores suelen presentar más problemas de conducta, agresividad e irritabilidad. Los deseos de muerte o intentos de suicidio (que no tienen porqué ir unidos a la depresión) suelen aparecer más en la adolescencia.

Algunos de los síntomas que nos tienen que mantener en alerta son:

– Estado de ánimo irritable o depresivo (a diferencia de los adultos, el estado de ánimo irritable es común en niños depresivos, sin que se aprecie la tristeza)

– Pérdida de interés en sus actividades o de disfrute

– Aislamiento social

– Agitación

– Problemas de conducta

– Autoestima baja, sentimientos de minusvalía

– Desesperanza

– Dificultad de concentración

– Llanto frecuente

– Quejas físicas injustificadas médicamente

– Cambios bruscos en el peso o no aumentar lo esperado para su edad

– Disminución o aumento de apetito

– Disminución o aumento de sueño

– Cansancio (es raro que un niño esté cansado mucho tiempo)

– Autolesiones o pensamientos a cerca de la muerte o el suicidio

Recuerda que todos estos síntomas, pueden formar parte de la depresión pero también de otros trastornos, por lo que siempre es importante consultar a un profesional.

Como medio de prevención de la depresión y el fomento de una buena salud mental en general, os presento el siguiente decálogo basado en la obra El niño que no sonríe de Méndez, con mis modificaciones y ampliaciones:

1. Sé su modelo. Sonríe, muestra tu buen humor, evita las quejas excesivas que no llevan a ninguna parte, disfruta de tu tiempo libre, ten aficiones, habla en forma positiva de ti mismo, cuidate.

2. Ayúdale a sentirse bien: programa actividades agradables, potencia que se relacione, sorpréndele, potencia su curiosidad, jugad juntos, destaca sus logros o su esfuerzo y aprendizaje cuando no se consiguen. Ten en cuenta sus opiniones y preferencias. Elogialé con sinceridad y concretando todo lo posible.

3. Evítale sufrimientos innecesarios: cuida su salud (higiene, alimentación, vacunas, hábitos de sueño), preparalo y acompáñalo ante situaciones de estrés (inicio del colegio, mudanzas, duelos…)

4. Cuida el ambiente familiar: muéstrale tu cariño con palabras y hechos, fomenta la comunicación familiar, evita su presencia en las discusiones de pareja y sobretodo no lo utilices como interlocutor o le pongas entre la espada y la pared entre las dos personas que más quiere. Intenta mantener rutinas y anticipa con tiempo los cambios.

5. Edúcalo con afecto y coherencia: Llegad a consensos en su educación y mostraros unidos y firmes en esas cuestiones. Fija normas razonables. Colabora con la escuela. Ayúdale a entender y manejar sus emociones. Trátale con respeto.

6. Potencia sus cualidades, aficiones y pasatiempos. Anímale, sin forzar, a nuevas experiencias.

7. Enséñalo a tolerar la frustración y la incertidumbre: enséñale a respetar turno, a demorar poco a poco las satisfacciones inmediatas y felicítale por conseguirlo.

8. Hazle responsable, no culpable. Valora sus esfuerzos e intenciones por encima de resultados. Ayúdale a saber cómo reparar lo que ha dañado, emplea castigos que sean consecuencia natural de sus actos. Fija objetivos realistas. Ayúdale a diferenciar lo que está dentro de su control de lo que no.

9. Moldea un estilo cognitivo racional: Evita las etiquetas y lenguaje absolutistas “eres malo”, “nunca me haces caso” (ojo con los “eres”, “todo”, “nada”, “siempre”, “nunca”). No le des las soluciones directamente, ayúdale a pensar “¿Cómo podriamos hacer…?”.

10. Fortalezca tu autonomía: permítele que poco a poco tome decisiones, enséñale a cuidarse y valerse por si mismo de acuerdo a su edad, pérmitele colaborar en casa sin corregirle de manera constante.

Y sobre todo, recuerda que dedicarle tu tiempo y tu mirada es la mejor forma de mostrarle lo importante que es.