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Inteligencias múltiples

La concepción de la inteligencia únicamente como la capacidad académica/intelectual, hace tiempo que va perdiendo fuerza entre los profesionales de la salud mental y la educación (entre los que intentan estar actualizados, claro).

En lo últimos años se ha demostrado que la capacidad intelectual no equivale a tener éxito en la vida, a establecer y conseguir las metas deseadas  o a ser más feliz.

Sin embargo, entre la mayoría de las familias y en la sociedad en general, sigue siendo el tipo de inteligencia más valorada y en muchos casos la única. Esto nos lleva a centrarnos en su fomento dejando de lado otras inteligencias y perdiendo muchas oportunidades de que los niños se desarrollen en todo su potencial, por no hablar del efecto en el autoestima de los niños que destacan en otros tipos de inteligencia que no son tenidos en cuenta.

Os presento un vídeo sencillo para comprender los nuevos modelos de inteligencia más adaptados a la diversidad del mundo real en el que vivimos.

Algunos tips para ayudarles con los deberes

•             Procurar que el «momento deberes» sea importante para la familia: en un lugar fijo, es mejor si es su propio rincón de estudio. Si no se dispone de él, en un ambiente de silencio y trabajo general en la casa, sin distracciones, sin móvil, sin tele…

•             Establecer una hora de comienzo y otra de finalización.

•             A cada edad su tiempo. Con 15 minutos es suficiente para que los más pequeños lean, pinten, o ejerciten cálculos matemáticos. De 6 a 8 años: entre 30 y 40 minutos. De 8 a 10 años: una hora. A partir de esa edad: entre 60 y 90 minutos. En Bachillerato: entre dos y tres horas. Ojo, son tiempos aproximados, tenemos que tener en cuenta la velocidad y dificultades de nuestro niño y la cantidad de deberes que tiene para calcular mejor el tiempo que le damos. Al inicio es mejor darle tiempo de sobra y después ir disminuyendo ese tiempo si vemos que puede mejorarlo.

•             Hacer una pausa de entre dos y diez minutos cada hora de estudio.

•             No empezar por la asignatura más difícil. Pasados 30 minutos es cuando los niños alcanzan su máximo rendimiento. A la hora y media, el rendimiento disminuye. Deben afrontar las asignaturas más fáciles.

•             A partir de los 6 o 7 años ya son autónomos para empezar a hacer los deberes solos.

¿Qué hacer si aún no hace los deberes sólo?

•             No podemos establecerlo de golpe, sino ir retirando nuestra presencia poco a poco.

•             Podemos acompañarlo mientras saca todo lo que necesita y prepara la mesa de trabajo, con el tiempo esto tendrá que hacerlo solo. A continuación veremos con él todo lo que tiene que hacer hoy.

•             Podemos proponer una pequeña tarea y decirle que avise cuando la termine, cuando vaya a enseñarla, le reforzamos y concretamos otra tarea. Poco a poco aumentará la tarea que tiene que hacer solo antes de enseñarla, para que se vaya acostumbrando a trabajar en tiempos cada vez más prolongados.

•             Podemos emplear diferentes refuerzos dependiendo si la tarea está toda terminada o si además termina en el tiempo acordado (por ejemplo más o menos tiempo de juego, de televisión…). Aunque utilicemos refuerzos materiales, siempre acompañaremos con refuerzo social y valorando su trabajo y las consecuencias de hacer el trabajo bien.

•             Si no entiende algo, iremos al lugar de estudio a explicárselo.

•             Si cuando voy a explicarle, no me hace caso, monea, no colabora….  Es importante recordar que no debemos premiarle con nuestra atención. Le avisaremos “si no me atiendes, al segundo aviso, dejaré de explicarte y lo preguntarás mañana en el colegio”. Si no responde, soy consecuente con lo que le he dicho. Si más tarde vuelve con una duda diferente, realizo el mismo procedimiento sin recordarle o echarle en cara lo que hizo antes.

•             Algunos niños reciben la mayor atención exclusiva de sus padres en el tiempo de los deberes, por ello es importante que compartamos otras actividades con el niño y le prestemos atención en otros momentos.