Papá / Mamá está enfermo/a (parte III)

Continuamos con la penúltima parte de la serie de entradas dedicadas al manejo de los niños cuando un progenitor está padeciendo un proceso oncólogico. En esta ocasión, haré a alusión a otras inquietudes frecuentes que suelen ser consulta de los padres como las posibles reacciones de sus hijos y las respuestas ante preguntas difíciles.

Reacciones de los niños ante la comunicación del diagnóstico

Las reacciones de los niños son muy variadas y pueden encontrarse desde una gran alteración hasta la indiferencia. Cada niño es diferente. Los padres por lo general son quienes conocen mejor a sus hijos y pueden esperar que reaccionen de acuerdo a la forma típica de su personalidad, aunque hay veces que pueden sorprendernos.

La dificultad que tienen los niños para expresar lo que sienten puede que haga que sólo podamos intuirlo a través de su comportamiento. Puede ser útil ayudarle a poner palabras a lo que está pasando. Por ejemplo, ver a sus hijos que pelean más entre sí, puede ser una forma de mostrar que están alterados. Los padres pueden poner esto en palabras al decir “sé qué todos estamos preocupados ahora, pero hablemos de ello en lugar de estar peleándonos”.

Otra posible reacción es la regresión a etapas menos maduras, así pueden empezar a tener conductas que ya estaban superadas como hacerse pis, chuparse el dedo… puede que les cueste más separarse se los padres o tengan mayor dificultad para prestar atención en el colegio. En este sentido tendremos que darle un tiempo de adaptación, sin regañarles pero a la vez tratando de fomentar poco a poco de nuevo su autonomía y reforzándole los logros.

Recordemos que los niños también necesitarán su tiempo para adaptarse a todos los cambios.

En la mayoría de los casos, los niños a los que se les ha contado la verdad sobre lo que está pasando al comienzo de la enfermedad, reaccionan con menos ansiedad que aquellos cuyos padres que tratan de ocultárselo o evitan responder a sus preguntas.

Esto no significa que se tenga que decirles todo en una sola ocasión, puede hacerse poco a poco especialmente cuando son más pequeños. Si desconoce la respuesta a alguna pregunta no hay que temer reconocerlo, si es posible, diles que tratarás de averiguarlo.

 

Preguntas difíciles: ¿te vas a morir?

Muchas veces la primera reacción natural a esta pregunta es la de “no preguntes tonterías“. Pero lo cierto es que la mayor parte de la angustia de las familias es debida a esta pregunta. Una pregunta que, en realidad, todos los miembros en algún momento tienen en mente. A la hora de responderla, es importante admitir que es igual de temerosa para todos. También es difícil para el niño y es posible que no se atreva a hacerla directamente, por lo que a veces, si vemos que es algo que les está inquietando, es incluso recomendable tocar el tema aunque ellos no pregunten.

En general, no hay forma de saber desde un comienzo si una persona morirá de cáncer. Depende de muchos factores, cada cáncer, cada paciente y cada respuesta al tratamiento es diferente. El cáncer es una enfermedad grave pero muchas veces no es mortal. Mientras tanto la familia debe concentrarse en cómo pueden vivir con la enfermedad. Dependiendo de la situación, las posibles respuestas que darles a los niños serán diferentes. Estos son algunos ejemplos en función de diferentes grados de gravedad:

 

“Es verdad que algunas veces las personas mueren de cáncer. Yo no espero que esto vaya a pasar por que los doctores me han dicho que los tratamientos de ahora son muy buenos, y mi tipo de cáncer por lo general se mejora con el tratamiento”.

– “Los doctores me han dicho que mis probabilidades de curar son muy buenas. Voy a pensar en eso hasta que tenga razones para pensar en otra cosa. Espero que también pienses en eso y te avisaré si me entero de cualquier otra novedad.”

– “No hay forma de saber ahora mismo qué es lo que pasará. Lo sabremos una vez que haya terminado con las primeras sesiones del tratamiento. Cuando me informen más, puedes estar seguro(a) que te lo diré.”

– “Por el momento no hay mucho que se sepa sobre el tipo de cáncer que tengo, pero tanto yo como los médicos haremos todo lo que podamos  para recuperarme.”

– “Mi tipo de cáncer es difícil de tratar pero haré todo lo que pueda para recuperarme. Nadie puede saber por el momento qué pasará más adelante. Lo que sí puedes saber con seguridad es que seré honesto(a) contigo sobre lo que esté pasando. Si no puedes dejar de preocuparte, por favor dime para que podamos juntos buscar cómo tranquilizarnos.”

– “La situación es muy difícil y no parece que vaya a poder recuperarme, todo el mundo está haciendo todo lo que puede para cuidarme, es importante que nos centremos en el día a día”

 

Sin importar las palabras que utilicéis, una de las cosas más importantes que los padres deben expresar claramente a sus hijos es su deseo de hablarles con la verdad. Esto no significa que haya que decirles todo lo que sabemos nada más saberlo. Significa que hay que dar a los niños información verídica, cuando necesitan tenerla, para poder afrontar adecuadamente lo que les está sucediendo día a día. Una madre o padre podría decir, por ejemplo:

“No quiero que te preocupes sobre el futuro en este momento. Hablemos sobre lo que está pasando ahora mismo. Si esto llegara a cambiar, te prometo que te lo diré. Siempre trataré de decirte la verdad. Quiero que me hagas cualquier pregunta que tengas y haré lo posible por contestarla”.

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